domingo, 24 de enero de 2016

—Amor, ¿recuerdas una cosa?

—Recuerdo muchas, estoy muy viejo.  Olvidé muchas otras por la misma vaina. 

¿Diatribas?

Las diatribas son basura.  He visto bastantes recientemente.  Y es que a muchos les encanta ponerse a renegar en voz alta o en algún medio escrito para posar de intelectual inconforme cuando en verdad a duras penas yacen sobre la disforia cotidiana de una amargura general.  

Desde el imbécil de la revista Soho hasta el zoofílico auto-expatriado por cacorro, los autores de diatribas no son sino basuras literarias o ni literarias.  Papel higiénico cagado o lo que sean, solo basura.  

Como si con renegar de cuanta cosa no quieran pasar por sus faringes amargas del reflujo ácido de sus estómagos hinchados les diera autoridad, como si aliviara un poquito ese dolor existencial que ni la adrenalina de la depravación sexual o el hedonismo mantequero desafiante del riesgo cardiovascular no pueden.  Es que uno bien feo...

Como si vomitar quejas y señalamientos negativamente explícitos sobre la realidad que los rodea arreglara los asuntos potencialmente problemáticos que les incomodan en sus sistemas axiológicos sobrevalorados.  Sobrevalorados porque son de ellos y ellos creen que son del putas.  Pero ni mierda.  Es que "Porno Miseria" es demasiado para las diatribillas odiosas de los buscadores de fama.  

Pescados secos.  

Pirobos.  

lunes, 2 de noviembre de 2015

A mi derecha, el charco que dejó el derrame del agua de la lavadora en la sala y sobre él, el reflejo de la ventana, y miro, y ya no está el paseo del perro con su negro absoluto que se distinguió hace media hora de las sombras mediocres del amarillo sodio en la oscuridad incompleta.

A mi atrás, la esposa durmiente sobre'l sofá café del matrimonio y el perro entreverado en sus piernas y la manta verde de mil viajes a infinitas cercanías, a la Guajira estrellada en el cielo de aguamalas y al MonteLeón y a la meditación fría de mi vida sin tiempo.

A mi frente la botella muriente de vino rosa y el libro rosa cancionero Rasqa de una vida no perdida y una copa vacía y un clímax Lateralus sonando a eme pe tres mágico, y ese CD prestado guardado con la carátula dañada y un recuerdo a sangre profesional olvidable y la pantalla'pagada y las velas iluminando nada.

A la izquierda las guitarras colgando en la pared, como un gerundio.  La chiquinquireña barata con el encordado clásico y la voz quinta perfecta, y la gringa de caramelo manzana callando su ímpetu, desconectada del ampli, callando mi silencio, callando el inútil talento y la basura musical.

No es sino plata colgando en la pared como la mosca en los noventas y el vestigio de mi músico.

domingo, 24 de mayo de 2015

Mr. Stinky's Green Garden: Medicinal Marijuana and Anxiety

Mr. Stinky's Green Garden: Medicinal Marijuana and Anxiety: Anxiety has become an epidemic throughout the world as the global financial crisis, rising food prices and stagnant wages all threate...

jueves, 2 de abril de 2015

Más ciertos signos de mi torpeza al escribir que mis erróneas líneas y mis ectópicas palabras, son la postura penosa de la espalda y el tenebroso frío que me abraza en el lugar del simulacro, en esta Bogotá gélida. En esta desesperanza.

Más cierto signo de mi torpeza al leer que abandonar a medias El muerto cuento de De Burgos, es ver siempre, desde ayer en adelante, al ciego monje anciano censurar la risa, en sus cuentos roncos, silenciosos y eruditos, y en su poesía perfecta que percibo verdadera.

Errónea ilusión, porque no vienen de la abadía los cuentos, ni el Eco de la rosa en novela policíaca, ni abriga la cordillera la muerte de los huéspedes del sanatorio en La Montaña, a cuatro siglos de los monjes.

¿Cuándo vendrá el incendio?

¿Al séptimo día en esta biblioteca vacía y sin laberinto?

Rojo, viejo cuaderno, basural de sábados, inhibidor de olvidos.

¿Cuándo vendrá el fuego frío a este cuerpo que hoy duele envejecido el tórax que seguro crece bulas y falacias?

¿Hoy?

¿Mañana?

"Toca esperar" dijo Casadiego.

Entonces esperaré sentado en el cojín de Daniel con la postura imperfecta y el tufo a cigarrillo, lejos del escritorio desierto que no sirve para nada.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Ajá, dejé el vicio de escribir.  Me creía mucho.  Ahora solo ando por el mundo sin hacer nada.  Aunque ocasionalmente trabajo, generalmente no hago más que perder el tiempo y desperdiciar mi vida haciéndome preguntas como "y si por estos días me encontrara con alguno de aquellos que hace años no veo y que tienen el vicio de decir 'feliz año' a pesar de encontrarnos bastante lejos después del 1 de enero, y me lo encontrara antes del 31 de diciembre y después del primero de enero también, porque nuestros encuentros se facilitaran por alguna cercanía de festividades de fin de año, y me dijera 'feliz año' en ambos encuentros... ¿cómo debería reaccionar?..." cosas así.  Porque ahora escribir no da.  Divierte menos que la televisión.  Nadie lo valora.  Todo el mundo quiere solamente estar trabajando, o buscando sus logros para mostrar.  Ni los que se las dan de artistas hoy en día quieren escribir.  Solo quieren ser famosos o cosas así.  En serio.  Yo en este momento escribo, esperando que regrese mi esposa de pasear el perro, sin verdaderas expectativas de algún resultado en la entrada... pero bueno... como ya llegó, termino, la publico y me despido.  Adioses, ningunos lectores.  :)  Feliz resto de 2014 y feliz 2015.

viernes, 10 de octubre de 2014

Notó que la basura era un conjunto de cosas que facilitaba la tarea de rastrearlo en caso de quererlo, y para los ojos entrenados era evidencia capaz de describir lo más íntimo de sus hábitos.  Su día a día.  En la bolsa estaban varios palos de sus fósforos típicos de madera, había trozos de tabaco en cenizas y trozos de tabaco sin quemarse.  La bolsa provenía del supermercado del que obtuviera hace unas horas su media botella de licor; estaban en la bolsa la botella vacía y la factura.  Su rostro estaba grabado sonriendo a la cajera pagando en la tienda.  Su imagen estaba en las retinas y la memoria del perro, bebiendo solo, tranquilo, una tarde gris oscuro, de octubre.
 
Pizza sobre el comedor. 

Se le ocurrió describir su estado ignorante del tiempo de la tarde, pasando una idea con un trago de vez en cuando, y de vez en cuando, con un sorbo de agua pasando un sorbo de licor.  Otros cuentos del pasado encajaban en su relato, como si fuera cierto lo que dijeran las hojas: que cada punto en el universo y de cada punto en adelante cada línea, el universo ya estaba inmóvil como una roca que existe simplemente toda.  Como un monumento de granito. 

Se le ocurrió, y al momento de hacerlo no recordó escribir y la página permaneció en blanco.